Esa imagen penetrante
esas ganas de comernos el mundo
y nuestros labios
y las estrellas que tus ojos revelan en cada llegada
los ríos revueltos que se articulan con las palabras eróticas que susurro a las puertas de tu alma
oraciones lascivias que dilatan
tu ser
el mío
el nuestro
va y ven de caderas
y polvos sueltos

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