Una fuerte atracción cuando su mirada me penetra, cuando las curvas coquetas de sus ojos se contraen, muerde sus labios, y luego me besa. Fuerte conexión cuando al mecerme y verme reflejada de nuevo en esos ojos dulces y sensuales, decido contener las ganas de morder su alma. Pero, luego vuelve y sonríe, y muerde sus labios y me incita a acercarme y yo obedezco. Vasalla de sus encantos. Solo sé que de repente la tenia acorralada, contra la pared, besaba su blanco y delicado cuello, su respiración se agitaba a la par de la mía, sus piernas se abrían ligeramente y yo volvía a perder la noción del tiempo, del espacio, olvide mi nombre, olvide todo, solo existía ella y su facultad para estremecer mi cuerpo a su antojo. Su desnudez bronceada sobre mis pálidas características, el espejo que reflejaba su espalda y su firme voluntad de hacerme enloquecer. sus carnosos labios con sabor a sangre bañaron de goce aquella parte animal que tanto consiento. Mi lengua conquistó fronteras, sin embargo sus vibratorias maneras de controlar la situación me hicieron perder los estribos y encalle en sus blancos y tersos montes, que no son de María, son míos.
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